Cómo pasar de ser Empresario a ser un Emprendedor

Muchas veces nos hacen la pregunta de: Si pudieras sólo darme un consejo, ¿cuál sería?. Es como si quisieran que condensase mis años de experiencia en una frase y la grabara en un bolígrafo. O como preguntar, ¿cuál de los 10 mandamientos realmente son importantes?. ¡Todos los son! ¿Verdad?

Para empezar vamos a definir lo que eres. ¿Qué es lo que eres?

Hay una diferencia notable entre empresario y emprendedor. Muchos piensan que son palabras intercambiables y así las utilizan pero hay una gran diferencia entre ambas palabras. Francamente cuanto más rápido hagas el cambio (pasar de ser empresario a ser emprendedor) mejor te irá en la vida, más dinero ganarás y lo ganarás de forma más rápida, te divertirás más consiguiendo el dinero.

Aquí está la diferencia.

Si tuviéramos delante de nosotros un empresario que tiene una joyería y lo visitamos para conocerle y volvemos al cabo de 2, 3 o 5 años, nos daríamos cuenta al volver a verle que sigue teniendo una joyería. Cierto, algunas cosas habrán cambiado. Es posible que el negocio que tenía a su lado cerrara y él aprovechó para comprar el local y ampliar su exposición. Es posible que haya abierto una segunda joyería. Las líneas de producto tal vez hayan cambiado un poco.

Tal vez, cuando lo conocimos, no tenía a una persona que arreglara relojes y ahora sí la tiene. Pero fundamentalmente, durante 2, 3 o 5 años sigue teniendo el mismo negocio.

Y si en un ambiente de fiesta tú le preguntas: ¿a qué te dedicas?.

La repuesta que normalmente te dirá es: «soy un joyero o tengo una joyería».

Ahora bien, si es un emprendedor y tiene una joyería y volvemos al cabo de 2, 3 o 5 años la joyería será parte de su negocio y vida pero difícilmente será reconocible a como lo tenía hace 5 años, porque tiene veintidós negocios diferentes vinculados al negocio de la joyería. Dispondrá de 10 diferentes negocios online, uno sólo vendiendo joyas para parejas que se van a casar, tendrá un negocio de planificación de bodas, dispone de un comercial fuera de la tienda vendiendo sus productos, estará involucrado en ferias y eventos locales.

Cada año lleva de viaje a sus mejores clientes para que visiten personalmente las minas a través de las cuales se extraen los diamantes y donde personalmente pueden recorrer la mina y elegir su diamante en bruto ahí mismo.

Y por supuesto no sólo gana dinero con la venta del diamante, sino que además está envuelto en el negocio del turismo porque al organizar el viaje obtiene ingresos extra organizando dichas expediciones. ¡Esto es un emprendedor!

Por naturaleza, por instinto y por estrategia nunca dejan a algo sin atar. E incidentalmente, en caso de que este seas tú o quieras serlo, serás criticado por personas a tu alrededor que no lo entienden.

Te dirán: “¿por qué no puedes contentarte con tu joyería?

Ahora sabes la respuesta y es que no soy un empresario o dueño de un negocio, soy un emprendedor. No soy el dueño de una joyería, aunque sí resulta que tengo un negocio de joyería pero no soy un dueño de joyería, sin embargo soy un emprendedor y un emprendedor no se conforma con una cosa, no es lo que hacemos.

Mirémoslo desde un gran ángulo. Mira el ejemplo de Trump, Donald Trump. ¿Por qué no se conforma con lo que tiene? Podríamos decirle: Mira, tienes un gran negocio inmobiliario por aquí – construyes un enorme edificio de tanto en tanto y te pagan ingentes cantidades de dinero por alquileres simplemente porque aparece tu nombre en el edificio.

¿Por qué debes estar también metido en el negocio textil, de los relojes, de las joyas, de las revistas, de las universidades online, de los seminarios..? Y la lista podría continuar y continuar. Todo esto sucede porque es un emprendedor. Las grandes fortunas las crean los emprendedores.

Si continuamente intentas sacarle más jugo al mismo negocio, sólo podrás conseguir el jugo que esté disponible. Hay mucho más jugo a sacar con nuestras estrategias. Si quieres más jugo, tienes que salirte del negocio principal y empezar a pensar de forma emprendedora, en términos de expansión, diversificación, crecimiento vertical –al comprar el negocio de tu proveedor o comprarle el negocio a tu mejor cliente-, crecimiento horizontal –cómo mejorar la relación comercial con el cliente y qué otras cosas les puedo ofrecer-.

Muchos de los emprendedores que conozco aplican la ley de la expansión empresarial. Esta ley es predecible, como lo es la ley de la gravedad. Si te atreves a desafiarla, tu vida puede correr peligro.

El emprendedor se expande empresarialmente porque…

…sabe que si aplica dicha ley, inevitablemente conseguirá múltiples vías de ingresos. Este primer cambio marca la diferencia entre los que consiguen ingresos modestos, ligeramente superiores a la media en su industria, y los ingresos extraordinarios.

El segundo cambio tiene que ver con la forma de pensar que tiene el emprendedor. Tiene que ver si se mueven por lo que hace y dice su industria o si se mueve de forma autónoma con iniciativas propias. La mayoría de gente se mete en un negocio por las razones equivocadas, se meten en un negocio porque quieren hacer algo. Así que el mecánico abre su propio negocio por la razón de querer tener su propio taller y no quiere tener un jefe que le diga cada día a qué hora se puede ir a almorzar.

Así es como la mayoría empieza un negocio.

Piensa… ¿cómo empezaste tú negocio?

Otras personas se meten en un negocio de forma accidental. Tal vez su amigo esté en un negocio o un familiar tenga un negocio. Y sus decisiones posteriores las toma de la misma manera, de una forma infantil, basada en “qué es lo que quiero hacer”.

Una vez me contaron el caso de una persona que vendió su negocio lucrativo y se mudó a un lugar bastante pintoresco de la costa para abrir un negocio de souvenirs porque eso es lo que quería y siempre quiso hacer. Ni siquiera prestó atención de que ya había 4 tiendas vendiendo souvenirs, estaban en buenas zonas y que el mercado tenía una cierta capacidad, etc. Sólo operaba desde el “deseo”, tal y como toma decisiones un niño.

Nunca conseguirás la confianza financiera con una mentalidad infantil hacia el negocio. El mercado tiene el fenómeno de manifestarse en una relación de causa-efecto; me da igual y no me importa en absoluto lo que tú quieres. Al mercado no le importa si tienes cinco hijos que necesitan ir a la universidad. Al mercado no le importa el hecho de que a ti te guste vivir en la costa y tener una pequeña tienda de souvenirs. Como ves, al mercado no le importa ni lo más mínimo

Solamente tú te levantas por la mañana pensando en esas cosas. Ningún cliente se levanta pensando eso. Ningún cliente potencial se levanta pensando eso. Ni siquiera está en su lista de “cosas pendientes”.

Entonces tienes que llegar a tus metas de forma diferente. Llegarás si tienes una inercia empresarial. Los emprendedores tienen una inercia empresarial. ¿Y eso qué significa?

Significa que trabajan de atrás hacia adelante.

Es decir, no se centran en lo que ellos quieren. Se centran en lo que el mercado quiere. Empiezan detectando necesidades que el mercado no satisface, deseos que no se cumplen, lo que también se llama como brecha de oportunidad. Y eso en relación a un mercado paralelo al negocio principal, que sin embargo manifiesta tener un cierto vínculo. Eso significa que encuentran un espacio, un lugar donde hay razones para creer que se puede penetrar y tener éxito.

Por ejemplo, ahora mismo hay un cierto cambio sociológico donde las personas de cierta edad y cuyos hijos ya se han independizado y no los tienen bajo su cuidado, han comprado una mascota y dicha mascota se ha convertido en su “hijo”. Y ahora hay ciertas cadenas hosteleras que ofrecen hoteles para mascotas. De hecho en Miami se está construyendo un complejo de 10.000 metros cuadrados, el cual sólo hospeda a gatos y perros. Y tiene una discoteca. De hecho, llevan los gatos y pequeños perros a la discoteca con el fin de que se diviertan en la discoteca. También ofrecen tratamientos de aromaterapia. Se trata de un complejo multi-millonario de diez mil metros cuadrados y de alto standing para hospedar gatos y perros.

Esta emprendedora ha identificado un segmento del mercado que tiene una necesidad la cual no se ha cubierto con el propósito de que el dueño de un gato o perro pueda dejar su mascota en un sitio más cuidado.

Se trata de encontrar un espacio único y después, incorporando tus preferencias personales, preguntarte: ¿quién me dará el dinero?

Porque en los negocios todo se trata de ¿quién me va a dar su dinero?

Por eso los emprendedores se guían por el mercado. Prestan atención a lo que el mercado necesita, quiere, lo que está dispuesto a pagar y analiza cómo evoluciona incluso pensando en cómo será dicho mercado de aquí a 12 meses, 18 meses, 5 o 10 años y no sólo pensando en cómo está el mercado hoy mismo.

Así que uno de los grandes cambios se produce cuando el emprendedor empieza pensando en el mercado, actúa, crea estrategias y deja a un lado el pensar del típico dueño de un negocio.